Desde nuestro colegio queremos expresar nuestras más sinceras condolencias al Cuerpo de Bomberos de Alcorcón y a las familias de los bomberos fallecidos en acto de servicio. Su entrega y sacrificio nos recuerdan el profundo sentido del deber, la valentía y la generosidad que caracterizan a quienes dedican su vida a proteger a los demás.

El noble acto de dar la vida por salvar a un compañero nos muestra que el bien existe y que hay quienes, con sus gestos, nos recuerdan que la grandeza del ser humano se encuentra en la entrega y el amor al prójimo. En una sociedad que a menudo se cuestiona a sí misma y donde reina la incertidumbre, ejemplos como este nos revelan que merece la pena vivir con valores sólidos, que la esperanza no es en vano y que las buenas acciones individuales tienen la capacidad de transformar el mundo.

La entrega de estos bomberos es una semilla de bien que debe hacernos reflexionar. Nos enseñan que el heroísmo no es un ideal lejano, sino una respuesta concreta y radical al mandamiento del amor. Como Cristo nos mostró en la Cruz,

No hay mayor amor que dar la vida por los amigos (Jn 15,13).

 

Su sacrificio nos interpela y nos llama a preguntarnos: ¿qué estoy dispuesto a dar yo por los demás?

Que su ejemplo no caiga en el olvido, sino que nos inspire a construir una sociedad más justa, más generosa y más humana.