La Comunidad de Madrid ha anunciado una nueva normativa sobre el uso de dispositivos digitales en las aulas, la cual entrará en vigor en el curso 2025/26.

Esta medida, pionera en su ámbito, tiene como objetivo garantizar la adquisición de competencias digitales en los estudiantes, pero también establece límites para reducir los riesgos asociados al uso inadecuado y excesivo de la tecnología en el entorno escolar. De acuerdo con el nuevo decreto, los alumnos de Infantil y Primaria no podrán trabajar de forma individual con dispositivos digitales en el aula, ni se les podrá asignar tareas que requieran el uso de estos dispositivos fuera del horario escolar. Se permitirá el uso compartido y controlado, con tiempos limitados según la edad. En Secundaria, los centros educativos podrán decidir sobre su uso en función de las características de las enseñanzas y la madurez de los estudiantes. Además, se contemplan excepciones para aquellos alumnos con necesidades educativas específicas.

Desde el Colegio Juan Pablo II de Alcorcón, acogemos con satisfacción esta iniciativa, que reafirma y refuerza la línea educativa que hemos defendido en los últimos años. A lo largo de este tiempo, hemos mantenido el uso de libros y cuadernos como base del aprendizaje, tanto en Primaria como en Secundaria. Esta postura, que en su momento pudo parecer contraria a la corriente predominante de digitalización masiva, ha sido respaldada por modelos educativos internacionales que alertan sobre los riesgos de la sobreexposición a las pantallas.
Nos alineamos con la pedagoga Inger Enkvist, quien señala que una buena enseñanza depende de un buen profesor, un ambiente tranquilo, un currículo sólido, exámenes adecuados y el esfuerzo del alumno. Los estudios han demostrado que el uso excesivo de pantallas disminuye la capacidad de atención y comprensión lectora en los niños. De hecho, países como Suecia han dado marcha atrás en sus planes de digitalización educativa tras comprobar sus efectos
negativos. Con el tiempo, se ha demostrado que otras tendencias educativas, inicialmente defendidas con entusiasmo, perjudican el aprendizaje de los estudiantes. Ejemplos de ello incluyen la eliminación de la memorización de contenidos en favor de un aprendizaje exclusivamente basado en la creatividad o la supresión de los exámenes al considerarlos "estresantes". Estos enfoques, que en su momento fueron considerados innovadores, han mostrado resultados no satisfactorios, y en muchos casos, han tenido que ser revertidos. En muchos centros que apostaron por estas corrientes, los resultados académicos han caído considerablemente, y los docentes han expresado su preocupación por la falta de preparación de los estudiantes para afrontar los retos académicos y profesionales.

En el Colegio Juan Pablo II de Alcorcón, siempre hemos defendido un modelo educativo basado en la cultura del esfuerzo y en la formación en virtudes. Creemos que el aprendizaje requiere disciplina, constancia y compromiso, y que son estos valores los que permiten a los estudiantes desarrollar verdadera autonomía y capacidad de superación. La responsabilidad, la perseverancia y la autodisciplina no pueden ser sustituidas por herramientas digitales o metodologías efímeras que prometen grandes resultados sin un respaldo sólido en la evidencia pedagógica.

En su momento, decidimos reservar la introducción de dispositivos digitales para la etapa de Bachillerato, considerando su relevancia para el futuro académico y profesional de nuestros alumnos. Sin embargo, la experiencia también nos ha demostrado que los estudiantes que llegan a Bachillerato ya dominan estas herramientas, y el uso intensivo de dispositivos en clase genera más distracción que beneficios. Por ello, el curso pasado optamos por reducir su uso en el aula, manteniendo la tecnología como un recurso complementario, utilizado en momentos específicos y con fines pedagógicos claros.
La nueva normativa nos confirma que nuestra postura no solo fue acertada, sino que está alineada con la dirección que se está tomando en el ámbito educativo para garantizar una educación de calidad. Nos enorgullece ser parte de este cambio y agradecemos el apoyo y la confianza que las familias depositan en nuestra labor educativa.

Seguimos trabajando con el mismo compromiso para garantizar la mejor formación para nuestros alumnos.

Atentamente,
Teresa López Montes
Directora Colegio Juan Pablo II.